viernes, 22 de agosto de 2025


El hayedo del Parque Natural Saja Besaya





 




                          








 










             
          El encaje del sendero
era obra del sol.
             Bajo la sombra del haya,
de largas ramas,
                   descansé.
       
                                  
             Allí encontré, cercanas, 
          plantas bien conocidas,
           rojos frutos de hipérico,
  vara de oro divina
           y hasta el curioso rusco
     de puntas agresivas.


            En torno a mí, presentes,
        las rocas como asientos
            de un salón verde umbrío,
         almohadillados líquenes
    de tacto suave y frío.



      Más allá del hayedo,
                        entre luces y sombras,                
         los helechos formaban
    una nube de ondas.



       En la luz tamizada, 
       dibujé en mi cabeza
         las diferentes ramas, 
        de verdes rebasadas,
           como enrejado amigo,
          como celda anhelada.


                 Y arriba, entre las copas, 
          el cielo azul brillaba,
discreta celosía
          para amparar el alma.

                         Amelia Díez Gómez




Solidago e Hipericum androsaemum





martes, 1 de julio de 2025

 


Metrosideros


Hasta hace poco tiempo no eran muy conocidos en España pero, actualmente, se ven cada vez con más frecuencia; en Cantabria son  abundantes en parques y jardines, especies jóvenes que están creciendo muy bien al lado del mar. 


Estas plantas son nativas de las islas del Pacífico, desde las islas Filipinas a Nueva Zelanda incluyendo Polinesia, Melanesia. y las islas Ogasawara o islas Bonin, pertenecientes a Japón. Es de señalar que hay una especie, M. angustifolia, que se ha naturalizado en Sudáfrica. 

Mención especial merece el enorme Metrosidero  de La Coruña que llegó de Nueva Zelanda, su tierra de origen, y del que no se sabe con seguridad su edad.

De esa parte del mundo, Oceanía, nuestras antípodas, proceden los eucaliptos que en el siglo XIX se introdujeron en el norte de España, por Galicia. También endémicos de Australia  son los Callistemon, de la misma familia que los Metrosideros, la familia Myrtácea. A los Callistemon se les conoce vulgarmente como "limpiatubos" por la forma en que se disponen los numerosos estambres de sus flores.  En Madrid puede verse algún ejemplar en jardines particulares además de poder disfrutar de  varios  en el Real Jardín Botánico.



M. excelsa. Cantabria. Primavera 2025


Al género Metrosideros pertenecen unas 50 especies entre árboles, arbustos y enredaderas. 

La especie más conocida en España es el Metrosideros excelsa que es el que vemos en el norte de España en calles y parques. Es una de las doce especies de Metrosideros de Nueva Zelanda. Añadir, además, que hay al menos 39 cultivares de M. excelsa. 


La etimología de su nombre deriva de metra, que significa núcleo, corazón y  de sideron , hierro. Así pues serían los árboles de corazón de hierro en referencia a la dureza de su madera.
Es un árbol perenne cuya procedencia es la costa de la isla del Norte de Nueva Zelanda y allí es conocido por el nombre de pohutukawa, muy acorde con su origen ya que en lengua maorí parece que significa "salpicado por la bruma del mar". Es resistente a la salinidad y a los vientos.
Se trata de árboles de buena altura que pueden llegar a 20-25 metros y buena sombra.  Puede ramificarse en múltiples troncos donde a veces se observan raíces aéreas, sobre todo en árboles de más edad.



M. excelsa. Marzo 2025


Se cultivan como ornamentales por sus llamativas flores rojas de múltiples estambres, aunque también pueden tener flores anaranjadas, amarillas , la variedad Aurea, o blancas.  Florece en primavera y verano; en el hemisferio sur, por hacerlo de noviembre a enero, recibe el nombre de árbol de Navidad de Nueva Zelanda.
Los brotes florales, blanquecinos, llaman la atención a distancia. Cuando se abren las flores, los pétalos pasan desapercibidos dado el número y vistosidad de los estambres que recuerdan a un curioso cepillo.
Las hojas son ovaladas-redondeadas, enteras, de unos 4 cm, de color verde oscuro en el haz y blanquecinas en el envés, algo coriáceas. Las semillas están contenidas en una cápsula leñosa y son dispersadas por el viento y el agua.




M. excelsa. Junio 2025



Cápsulas leñosas de M. excelsa


M. excelsa ha sido introducido en países con clima templado a subtropical. En la costa de California es muy cultivado en calles y jardines. Está ampliamente distribuido por el mundo y considerado invasor en  algunas zonas de Sudáfrica, Japón, Irlanda, Reino Unido y España. En nuestro país aún no está incluido en la lista de especies exóticas invasoras.

Por sus características, fácil de cultivar, vigoroso, de crecimiento rápido, resistente a la sequía y la salinidad  puede naturalizarse y competir con especies autóctonas.
Muestra de su fortaleza es que se mantiene firme en los acantilados y puede colonizar campos de lava.
En Nueva Zelanda tiene enemigos  como las zarigüeyas  (possum) que allí se introdujeron y comen sus hojas. Aquí parece no tener enemigos, por el momento.

Otras especies de Metrosideros de Nueva Zelanda son los M. umbellata, llamado árbol rata del sur (nombre maorí que no tiene relación alguna con los roedores) que es el más resistente al frío y el más extendido en N. Zelanda y M. robusta, árbol rata del norte, que  puede nacer como planta epifita y enrollar sus raíces en torno a un huésped.



Metrosidero naturalizado. Cantabria, 2025


Recientemente, pude ver un Metrosidero en Madrid, en la Plaza de Cataluña. Todavía es pequeño y habrá que seguir su evolución.


Madrid,  junio 2025






lunes, 7 de abril de 2025

 



Phytolacca americana y Phytolacca dioica  


Ambas especies pertenecen a la Familia Phytolaccaceae. La etimología de esta palabra proviene del griego (Phyton, planta) y del persa y árabe (lacca, tinte rojo). Aunque con algunas similitudes entre ellas, morfológicamente son muy diferentes.

La Phytolacca americana, en España, se considera una planta invasora y nociva para la agricultura. Es nativa de América del Norte pero está naturalizada por todo el mundo.
Se la denomina también hierba carmín, tanto por lo que destacan sus tallos en ese color como por el colorante que puede obtenerse de ella.
Es un arbusto que puede verse tanto en campos cercanos a la costa, de clima suave, como creciendo silvestre en parques, es el caso del ejemplar que vi en El Campo del Moro, el parque situado en la parte baja del Palacio Real de Madrid.



Phytolacca americana. Campo del Moro, noviembre 2023


Aunque su  porte es arbustivo su madera  no es leñosa sino blanda. La planta muere en el invierno pero volverá a resurgir.
Es tóxica aunque ha sido usada en la medicina nativa tanto americana como china.
En el verano florece con unas flores blanco-verdosas con cinco sépalos que parecen pétalos constituyendo una espiga; ésta dará lugar, en el otoño, a unas bayas redondas y aplanadas que primero serán verdes para luego adquirir un fuerte color morado, como un racimo muy llamativo y hermoso. Sus hojas, alternas, ovaladas, con pecíolos cortos, tienen un borde algo ondulado.
De sus bayas se puede obtener un colorante rojo y parece que sus toxinas, curiosamente,  pueden servir para el control del mejillón cebra.
Los nativos del sudeste de los Estados Unidos la usaban como colorante, medicina y como alimento, pero previamente la sometían a una preparación para anular sus toxinas.


Phytolacca americana. Diciembre 2023


La Phytolacca dioica es originaria de Sudamérica ( Argentina, Ecuador, Perú, Brasil, Uruguay, Paraguay...) Se le conoce también con el nombre de Ombú o Bellasombra. Aunque presenta un gran tronco con porte de árbol, en realidad, su madera no es leñosa sino que es blanda , como ocurre en el caso de la P. americana, asemejándose, en este sentido, a una herbácea. Por su estructura contiene  grandes cantidades de agua por lo que aguanta en zonas secas. Es de crecimiento rápido.
Sus hojas son de buen tamaño, ovales, alternas, de bordes lisos y ápice agudo, con un porte colgante y con largos pecíolos. Constituyen una copa muy densa, de ahí que sea conocida como Bellasombra. En climas suaves se comporta como perenne ya que sus hojas permanecen todo el año. 
Las flores aparecen en racimos terminales, en abril o mayo, poco vistosas, y los frutos son unas bayas amarillas que pasan a color pardo en su maduración y cuelgan como racimos. Dentro están contenidas las semillas, ovoides y negras.


Phylotacca dioica. Nerja (Málaga). Noviembre 2024


El ombú es el árbol patrono de la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, Argentina.
Esta especie con su apelativo dioica nos indica que existen ejemplares masculinos y femeninos.
Su tronco es espectacular, muy grueso, de color grisáceo con excrecencias y fisuras. En la base, el principio de las raíces se expanden de forma exagerada, avanzando por el terreno, como largos pies, por lo que no debe plantarse cerca de construcciones ni pavimentos. 
Es un árbol longevo. De los frutos y raíces se extraen tintes, como en la phytolacca americana.


Phytolacca dioica.


Phytolacca dioica. Nerja ( Málaga). Noviembre 2024


Copa densa de la P. dioica


Ambas especies podemos verlas, por lo tanto, en España. La P. americana en bordes de caminos, solares o en parques creciendo silvestre. La P. dioica, cultivada como ornamental árbol de sombra, en parques y jardines en regiones templadas o cálidas como en el sur y sureste de la Península.



viernes, 21 de marzo de 2025

 


Jardines de Doña Concha Piquer


En Madrid, España, situados en el distrito de Arganzuela se encuentran los Jardines de Doña Concha Piquer. Están ubicados en las cercanías del parque de  Madrid Río y de la Glorieta de Pirámides y recuerdan a la que fue una gran figura del género de la copla (1906-1990).

Se trata de dos pequeños espacios, modestos parques, a ambos lados de la calle Toledo, en su trayecto ancho, que finaliza en la glorieta como una pequeña cuña verde.
Si buscamos información  en Google la dirección que veremos es Paseo Imperial pero, realmente, este espacio verde está dividido en dos partes por la calle Toledo.

Una zona se encuentra entre el Paseo Imperial y la calle Toledo. La otra entre la calle Toledo y el Paseo de las Acacias.






Entrada a los jardines en Glorieta de Pirámides


La parte correspondiente al Paseo Imperial se extiende entre los bloques de casas y el Centro de Salud del mismo nombre. El espacio es un trapezoide en cuyo centro hay una pequeña placita rodeada de  magnolios. En medio,  aportando un agradable murmullo en el paseo se halla una fuente escultórica  (Maus, 1991) rodeada por hebes o verónicas , pequeños arbustos originarios de Nueva Zelanda.  

Podemos ver allí varios ejemplares de ginkgo biloba. En los parterres, antes más descuidados, se han plantado rosas,  en algunas zonas  bordeados por arbustos de Teucrium. Un paseo pavimentado lo cruza flanqueado por castaños de Indias.



Fuente escultórica en los jardines de Doña Concha Piquer





La otra parte, la correspondiente al Paseo de las Acacias , es de forma triangular y más extensa. Aquí son protagonistas grandes cedros, en donde tienen sus grandes alojamientos las cotorras. También plátanos de sombra, cipreses, acebos y dos pequeñas moreras. Asimismo crecen rosas, adelfas en el arranque de la escalinata central y otros arbustos como durillos ( Viburnum tinus).
Aquí la placita  se conforma  alrededor del busto de un fauno rodeado de plantas de vinca. En la zona de talud, salvada por una escalinata, se emplaza una pequeña fuente rectangular con dos chorros rodeada de coníferas de pequeño porte.

Con la gran nevada de la borrasca Filomena, en enero de 2021, muchos árboles sufrieron, algunos de manera irreversible por lo que fueron talados, en especial dos grandes eucaliptos que, seguramente, flanqueaban una antigua casa que existió en este espacio.



Entrada a los jardines en Enero 2021. Glorieta Pirámides














En otoño, las hojas de los plátanos de sombra tapizan las zonas verdes creando una bella imagen.







En primavera, en una parte del camino, cuatro perales de flor de China, Pyrus calleryana ¨Chanticleer¨, ponen la nota de color con su blanco deslumbrante.



Perales en flor. Primavera 2025

Aunque los descritos son pequeños espacios verdes siempre son bienvenidos en la ciudad y hay que mantenerlos y cuidarlos como otros más extensos y emblemáticos.