lunes, 21 de noviembre de 2022







El arboreto  Giner de los Ríos


A escasos tres kilómetros de Rascafría, yendo desde Cotos, nos encontraremos con este arboreto y, a la derecha de la entrada, el bello Puente del Perdón. Enfrente de él se levanta el Monasterio de El Paular. 

Recibe el nombre en homenaje a este malagueño de Ronda , nacido en 1839, pionero del senderismo en la Sierra de Guadarrama y, de lo que hoy denominaríamos, la educación ambiental.
Gracias a  Giner de los Ríos, que además fue el creador  de la Institución Libre de Enseñanza, se llevó a cabo el primer itinerario por la sierra con fines educativos, con profesores y alumnos, que se iniciaba el 14 de julio de 1883 y duraba tres días.

Salieron de la estación de Villalba, llegaron a Navacerrada, subieron las Guarramillas, continuaron por Cotos para llegar a Rascafría. Allí visitarían el Monasterio de El Paular y , por el puerto del Reventón, acabaron su excursión en La Granja de San Ildefonso.

 Para dirigirnos al arboreto, desde la población de Rascafría, podemos ir por el camino que va paralelo al río Lozoya, a nuestra izquierda, con grandes olmos centinelas y rústicos bancos de madera. A nuestra derecha discurre la carretera con el inconveniente del ruido de los coches, que podremos evitar volviendo por otro camino.



Paseo a orillas del río Lozoya.

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A la entrada nos recibe una frase en piedra que expresa una convicción de Giner de los Ríos dando idea de su admiración y amor por la naturaleza y dice así " en la contemplación de un árbol podríamos pasar enteramente nuestra vida".



Giner de los Ríos, 1907.


Araucarias. Arboreto Giner de los Ríos.


En el arboreto se encuentran  más de 200 especies de Europa, Asia y América del Norte y del Sur. Se inauguró en 2002 pero ya en 1994 se comenzó su preparación con la visita de viveros en Holanda y Alemania.
Tiene una extensión de una hectárea y  paseando por  caminos de adoquines vas contemplado árboles y arbustos que variaran en su aspecto según las estaciones.



El arboreto se asoma al río Lozoya.

Los caminos del arboreto Giner de los Ríos.


Recorriendo los caminos podremos ver diferentes tipos de arces, carpes, sorbus, castaños, robles de diferentes especies... De América del Norte  contemplaremos el  tulipífero de Virginia, el naranjo de los Osages ( Maclura pomífera) y la secuoya gigante, zumaques...
De América de Sur, las araucarias, el ñirre , el pulul... entre otros. Del continente asiático encontramos gran variedad de árboles y algunos con singulares frutos, como los del nogal chino ( Pterocarya), que en el verano se agrupan en largas formaciones colgantes.



Liquidámbar. Arboreto Giner de los Ríos. Septiembre 2022


Nogal chino. Arboreto Giner de los Ríos. Septiembre 2022


Arce de corteza de papel. Acer griseum. Asia



Bonetero. Arboreto Giner de los Ríos. Noviembre 2022




En otoño, las hojas caídas los ocultan y el espectáculo es muy hermoso. Es en esta estación cuando nos podemos fijar con atención en el diferente aspecto y textura de los troncos y sus cortezas.



Arboreto Giner de los Ríos. Otoño


Arboreto Giner de los Ríos. Noviembre 2022


A la vuelta, si no estamos muy cansados y para olvidarnos del tráfico, podemos atravesar el Puente del Perdón y regresar por la otra margen del río. Por este camino llegaremos al bosque finlandés y veremos un remanso del río, como un pequeño lago, lleno de encanto.



Puente del Perdón. Rascafría.


martes, 11 de enero de 2022

 



La flor del eucalipto


Tantos años yendo a Cantabria y este invierno ha sido la primera vez que he visto los eucaliptos en flor.  Fue el anuncio del buen tiempo en el norte, temperaturas inusuales para las fechas, lo que nos animó a hacer una escapada.
¡Qué maravilla! El 2 de enero de este año visité en el parque de Arna, en Somo, mi eucalipto preferido, al que llamo eucalipto candelabro, porque presenta diez troncos surgidos de su base.
Al mirar hacia arriba ¡ sorpresa! estaba en flor.



Eucalipto en Somo, Cantabria.


El eucalipto común o eucalipto blanco ( Eucalyptus globulus) tiene su origen en el sureste de Australia y el sur de Tasmania. Pertenece a la familia Mirtácea. Se han descrito más de 300 especies.
Su crecimiento es rápido y puede alcanzar una gran altura.

Se introdujo en España en el siglo XIX y cuenta con defensores y detractores. Parece ser que el sacerdote Rosendo Salvado, natural de Tuy (Pontevedra) y misionero en Australia, fue quien hizo llegar semillas a su tierra.
El problema no fue la introducción de esta especie exótica sino la posterior reforestación masiva por su indudable valor comercial. No se tuvo en cuenta el hecho de que podía producir un desequilibrio ecológico al desplazar especies autóctonas.

El tronco del eucalipto es recto, su corteza es lisa con la característica de que se desprende en largas tiras, dejando al descubierto una delicada superficie blanquecina.



Eucaliptos en Somo. Cantabria. Enero 2022


Otra característica es el dimorfismo en las hojas. Cuando el árbol es joven son opuestas, redondeadas, sin pecíolo y de un hermoso color verde azulado. Sin embargo, las hojas adultas son alternas, falciformes, con largo pecíolo, un marcado nervio central y de un color verde grisáceo.



Hojas jóvenes, ya secas, de eucalipto.


Hojas adultas y flores del eucalipto. Somo, Cantabria. Enero 2022


Eucalipto en flor. Somo. Cantabria. Enero 2022.


Las flores, se pueden ver entre otoño-invierno, nacen de unos botones cuadrangulares en las axilas de las hojas que, si lo desconoces, se pueden confundir con los frutos, pero se trata de los botones florales. Según avanza su desarrollo se va diferenciando, en la parte superior, un opérculo que protege las partes sexuales de la flor. Este opérculo procede de la soldadura de los sépalos y los pétalos. Al madurar caerá dejando ver un conjunto de estambres, primero plegados  y que poco a poco se expanden.
De este hecho proviene el nombre de eucalipto que significa " bien cubierto".



Caída del opérculo que deja a la vista la flor del eucalipto



Flor y frutos de eucalipto.

Cuando se desprenden los estambres queda  en el centro, bien manifiesto, un estilo filiforme. Tras la caída de la flor quedará el fruto que se va desarrollando y que es una cápsula leñosa de cuatro caras.



De arriba a abajo, las distintas fases de la flor del eucalipto.



Frutos y semillas del eucalipto.



Botón floral del eucalipto en la parte superior y frutos en distintas fases.



Frutos de eucalipto con semillas en su interior.


La flor del eucalipto es el emblema nacional de Tasmania.
En el norte de la Península Ibérica podemos ver esta especie de eucalipto, E. globulus. Sin embargo, en el suroeste se plantó el llamado eucalipto rojo, Eucalyptus camaldulensis, del que vi algunos ejemplares en Mérida en las orillas del río Guadiana.

Para los admiradores de las plantas las modificaciones estacionales que en ellas se producen nos causan asombro y placer y observar una flor, hasta entonces desconocida, supone una sorpresa muy grata. Si esto se trasmite en esta página me doy por contenta.


Eucalipto blanco. Cantabria.

Ejemplares de E. blanco. Cantabria.



































martes, 28 de septiembre de 2021

 


Sendas botánicas del monte Vizmaya (II)


Volví en primavera al Monte Vizmaya, en Cantabria, desde las cercanías del convento de Hoznayo.
El camino es muy empinado al comienzo y  te introduce en un espeso bosque. Parar a contemplar las diferentes especies que lo constituyen e identificarlas te da la oportunidad de tomar aliento.

Las mariposas acompañan revoloteando alrededor y , cuando dejas atrás la pista sombría, se amplía el horizonte en unas magníficas vistas.
A las plantas observadas en el verano pasado añado las de esta salida en junio del 2021 ¡Os deseo buenas excursiones si os animáis por los senderos del Vizmaya!



Por los senderos del Vizmaya. Cantabria



Monte Vizmaya. Cantabria



Vestigios de las antiguas minas de hierro. Monte Vizmaya



Eléboro( Helleborus viridis)
Hipérico (Hipericum androsaemum)





Centaurea sp



Melisa bastarda (Mellitis melissophylum). Lamiácea



Lotus ( Lotus corniculatus)


Jarilla (Helianthemum sp)


Hierba de las siete sangrías (Lithodora fruticosa)


Teucrium sp


Mariposa Iphiclides



Abejera (Ophrys apífera)
Mariposa Icarus sobre Lotus


Tomillo rastrero ( Thymus praecox)


Veréis estas plantas y muchas más que a mí se me habrán escapado por los caminos del monte Vizmaya, siempre recomendable.



martes, 8 de junio de 2021





 


Edgeworthia chrysantha, un arbusto singular


Paseando por el Real Jardín Botánico (RJB) de Madrid en Febrero de este año 2021, dos arbustos de mediano tamaño atrajeron la atención tanto de mí como de mis acompañantes.
Presentaban abundantes flores que miraban al suelo y ninguna hoja, una temprana floración muy llamativa. Se trata de la Edgeworthia chrysanta, perteneciente a la Familia Thymelaceae.
Su origen se sitúa en el sur y este de China. Desde aquí fue introducido en Corea y Japón. 

Su nombre se lo debe a Michael Pakenham Edgeworth ( 1812-1881) un aficionado botánico irlandés, miembro de la Sociedad linneana de Londres, que trabajó para la Administración colonial en India. Recolectó flora de Adén, Ceilán e India. 




Edgeworthia chrysanta. RJB Madrid. Febrero 2021



Su corteza  es vistosa, rojiza con estriaciones blancas. Con ella se fabrica, en Japón, un papel de muy alta calidad.
Se trata de un arbusto de hojas caducas y, gracias a ello, se puede ver muy bien como las ramas se dividen en  ramificaciones de tres. 




Edgeworthia chrysanta



Los dos ejemplares del RJB ocupan un pequeño parterre cercano a los invernaderos.

Las flores son muy perfumadas , a mí me parece que huelen a una mezcla de azahar y jazmín. Se conforman en grandes cabezas péndulas formadas por pequeñas flores tubuladas amarillas que cuelgan al final de los tallos desnudos. Florece en febrero, antes de que haya salido ninguna hoja.




Edgeworthia chrysanta. RJB Madrid. Febrero 2021



Al ser las flores colgantes hay que agacharse para poder verlas bien. Por adoptar esta posición la polinización la realizan unas mariposas llamadas mariposas colibrí que pueden mantenerse en vuelo y, desde abajo gracias a su trompa, llevarla a cabo. Se puede ver un video de este fenómeno realizado en el Botánico.

Sus hojas son suaves y lanceoladas. Las veremos aparecer en marzo, cuando algunas flores se han desprendido ya, y se dirigen hacia arriba, en vertical.
En abril, ya observamos los frutos al final del pedúnculo floral. Se aprecian pocos frutos, se ve que son caedizos prematuramente en estos arbustos del RJB y no he podido ver que cambien de color cuando maduran. Parece que en su hábitat natural adquieren un color purpúreo.
En mayo, los arbustos están llenos de hojas que, aunque son de un bonito color verde, pueden pasar desapercibidos hasta que tengas la suerte de verlos de nuevo en flor y, entonces, volverás a visitarlos para seguir su evolución como me ha pasado a mí.




Edgeworthia chrysanta. Marzo 2021




Edgeworthia chrysanta.Frutos.30 abril 2021




Edgeworthia chrysanta en Mayo 2021. RJB. Madrid


 









sábado, 8 de mayo de 2021

 


El jardín del Museo Sorolla


Al Museo Sorolla le precede el jardín y esto hizo que, cuando lo visité por primera vez , la sensación fuera especialmente agradable  y , lo mejor,  que no ha menguado a través de los años.
Se trata de un lugar privilegiado ya que no se visita solamente un museo sino la propia casa donde vivió el pintor y el jardín que tantas veces llevó a sus cuadros.

En alrededor de cuarenta obras pintó este espacio que además serviría de fondo a muchos retratos de su familia y de personajes contemporáneos.



Primer jardín del Museo Sorolla. Madrid


Este jardín tan amado, que diseñó e hizo construir, es un plácido espacio en medio de Madrid donde uno se refugia del bullicio de la ciudad y en el que el murmullo del agua te acompaña. Nada más flanquear la puerta nos recibe el olor del boj.

El espacio tiene forma de L, se divide en tres zonas y , en cada una de ellas, no falta el agua  ya sea como fuente, estanque o surtidor.
El primer jardín tiene una pequeña fuente rodeada por parterres geométricos que dividen este área.
Veremos en macetas azaleas, rododendros y un pequeño naranjo. En la zona de la derecha crece una hermosa camelia blanca de pétalos de seda.



Camelia del jardín del Museo Sorolla. Madrid


Según se entra y a la izquierda destaca un gran banco de obra con baldosas cerámicas que nos permite sentarnos un momento para  pasear la mirada y llevarla al fondo donde, en el segundo jardín, una escultura clásica emerge entre flores blancas. Al acercarnos vemos que se trata de Choysia ternata, el llamado naranjo o azahar mexicano con grupos de flores de forma estrellada y estupendo olor. El nombre de ternata lo recibe por sus hojas constituidas por tres folíolos. Se encuentra flanqueada por Pittosporum, otro arbusto también de flores blancas.



Segundo jardín del Museo Sorolla. Madrid


Choysia ternata. Museo Sorolla. Madrid


El segundo jardín fue el último que se construyó y se ve influenciado por la admiración  de Sorolla por los jardines de La Alhambra y del Alcázar de Sevilla.
A la entrada del mismo y a la izquierda se alza un añoso mirto  que fue plantado por el propio artista, al igual que un gran Cercis, el árbol del amor, que crece altísimo buscando la luz entre el estanque y el muro que lo separa de la calle.



Arrayán o mirto plantado por Joaquín Sorolla.


El segundo espacio se separa del tercero por una breve escalera y por  unas pequeñas y graciosas esculturas clásicas que aparecen en algún cuadro del artista.
Ahora, en primavera nos reciben una gran cantidad de alhelíes en el tercer jardín y también aquí vemos un hermoso rododendro blanco. En este espacio destaca una  fuente con el hermoso nombre de Fuente de las confidencias y una amplia zona de sombra bajo la pérgola.
Antes de acceder a la entrada, dos grandes almeces a la derecha dan la bienvenida, dos troncos de gran altura dirigiéndose hacia el cielo en pos de la luz.



Tercer jardín. Museo Sorolla. Madrid


En conjunto no se trata de un espacio muy grande pero su compartimentación, recovecos y variadas plantas parecen multiplicarlo.
Un espacio agradable, evocador y bello donde se impone la calma y el paso lento para poder apreciarlo.



Jardín del Museo Sorolla. En la parte superior ramas del cercis florido.



Rincón del jardín del museo Sorolla pintado por Joaquín Sorolla.